Es magnífico estar aquí

Dice Reiner Maria Rilke en las Elegías de Duino que lo fugaz de alguna manera extraña nos concierne. Y no es para menos, todo lo que percibimos está en mudanza continua, todo lo que está al alcance de nuestra mirada se está desintegrando, nada en este mundo permanece ni nos pertenece. Sólo el cambio persiste. Somos, por así decirlo, pasajeros de lo fugaz, «porque nosotros, allí donde sentimos, nos evaporamos». En comprender esto con certeza radica también el bienestar, pues (imagino sonreír a Rilke) «la felicidad más visible se nos da a conocer cuando la transformamos en el interior»:

A nosotros, los más fugaces. Todo una
 vez, sólo una. Una vez y nada más. Y nosotros también
 una vez. Nunca otra. Pero este
 haber sido una vez, aunque sea una sola:
 haber sido terrenal, no parece revocable”.

Javier Tinajero R.
Para reconocerse tuvo que andar a favor de los vientos.

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