Soltar

a Damnatio Memoriae A veces pasamos por ser demasiado etéreos, hasta que un leve viento de verdad nos vuela el sentido. A veces pasamos por ser demasiado sólidos, hasta que el río (ese que nunca es el mismo) se desborda con el tiempo, puliendo nuestro absurdo brillo de roca. Siendo etéreos no se puede descender,…

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Dicha

De cuando el estado de perfección no es una circunstancia externa, sino un fuego cálido que yace encendido en el interior, profundo como un día eternamente soleado. Un día en que su luz irredenta entra por la ventana de la oportunidad y te hace sonreír con los ojos, con los pies y con las manos….

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