Veredicto con guitarra

Este hombre de cabello plateado y mirada furtiva es un lector obsesivo desde los siete años de edad. No sólo escribe y dirige, también hace la música de sus películas. Su extraña filmografía, casi siempre caracterizada por tener marginados como protagonistas de sus historias, es libre y extrovertida. Un fiel reflejo de lo que es su carrera como cineasta independiente, que va desde vampiros modernos y samuráis negros, hasta poetas que conducen autobuses. Este es el caso de su último filme, Paterson (2016), en donde Jim Jarmusch encuentra una forma de explorar sus intereses más personales y antiguos. Y quizá por ser inquietudes tan remotas a su juventud, ahora a sus 64 años de edad, se muestran como claras obsesiones.

Los antecedentes son variados: sabemos que el joven Jarmusch quiso ser poeta y pensó que la mejor forma de hacerlo era estudiando Literatura Inglesa en Columbia. Tendría el privilegio de que sus maestros fueran los poetas David Shapiro y Kenneth Koch, integrantes de la llamada Escuela de Nueva York, un grupo vanguardista que simpatizaba con una forma poética paralela al expresionismo abstracto en las artes plásticas.

Sólo escribe el poema como si estuvieras escribiendo una notita a otra persona.

(Jarmusch citando a Frank O’ Hara)

Fue durante un intercambio como estudiante en París y trabajando en la Cineteca Francesa que descubre su veta de cineasta. Había sido impresionado por el cine japonés de Imamura, Ozu, Mizoguchi, así como el cine europeo de Bresson y Dreyer. Jarmusch entendió que debía dejar la Literatura y estudiar cine en orden de poder expresarse a plenitud. Con esa intención es que regresa a su país y aplica para una beca en la prestigiosa New York University.

Yo no quería ser el niño bueno que hacía lo que le decían. Constantemente trato de crear diferentes ideas, me gusta intuir.

Después de cursar cuatro años, hartó de las mismas estructuras y de los convencionalismos del cine norteamericano, y aconsejado por el afamado director de cine negro Nicholas Ray, Jim decide abandonar los estudios y usar el dinero de la beca para hacer su primera película: Permanent Vacation (1980). Al enterarse la universidad sobre lo que Jarmusch hizo con la beca, le retira toda posibilidad de titulación.

Había nacido un cineasta independiente con pretensiones propias de un poeta:

Son como innovadores y rebeldes. Se ocupan de cambiar tu conciencia. Su forma no es comercial. Muéstrame un poeta que lo haga por dinero, ¿sabes? Sigo pensando que los poetas son como estrellas de rock, una rara especie de personas mágicas. Deberían de recibir todo lo que desean. 

(Jarmusch en una entrevista)

Lo poético de todo esto es que sus películas son en cierto sentido poemas visuales que siempre destacan por el poder lírico de sus imágenes y por su necesidad de narrar más allá de lo habitual, de encontrar una ruta alterna, casi metafísica, a las narrativas de Hollywood.

Cuando leí en una entrevista que Jim no mostraba su poesía al público, pero que había publicado un poema en el New Yorker, me puse eufórico a buscar el texto. Se trata de Verdict with guitar, escrito en el año 2015, un año antes de estrenar Paterson.

Decidí traducirlo al español. También encontré el poema leído con la voz del autor y la mezclé con una canción de sus mejores bandas sonoras, Dead man (1995), en donde Neil Young toca la guitarra.

La guitarra es un instrumento de expresión, como la máquina de escribir para el escritor.

No hay reglas. Hay tantas maneras de hacer una película como cineastas potenciales. Es una forma abierta. Como sea, yo personalmente no sería capaz de decirle a nadie qué hacer o cómo hacer algo. Para mí es como decirle a alguien cuáles deberían ser sus creencias religiosas. A la mierda. Eso va en contra de mi filosofía personal. Por lo tanto, olvídate de las reglas que estás leyendo en este momento y considéralas más bien simples notas para mí mismo. Uno debería hacer sus propias notas porque no hay una única forma de hacer nada. Si alguien te dice que hay una única forma, su forma, aléjate de él tan rápido como puedas, tanto física como filosóficamente.

(Jim Jarmusch)

Veredicto con guitarra

de Jim Jarmusch

Esta rebelión no es el aire

sino tazas y platillos

formados por la redondez

de su propia evidencia.

En el mismo sentido que los árboles

aunque todavía no son guitarras

dan testimonio de su propia música

y se doblan ligeramente.

Hay tablas

para explicar todo esto

y circuitos ignorados

por el peso de su distancia.

Aún así, ningún organismo puede prevalecer

sin el postre servido. Nada implícito

salvo las circunstancias

ya rotas.

Y así estas ideas usadas

aquí, deterioradas como ropa

serán compensadas, sin disculpas

por los acordes más suaves de su instrumento.


Jim Jarmusch es cineasta, escritor y músico noise.

Nota: El poema original en inglés está acá: www.newyorker.com

Javier Tinajero R.
Para reconocerse tuvo que andar a favor de los vientos.

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