Estimado lector

“When action was needed, I was absorbed in words.”
― Yukio Mishima.

Aquí estoy de nuevo
saltando o asaltando
el silencio con palabras

sacándolas o salvándolas
de su absurdo significado

revelándolas o reservándolas
de la fragata del olvido

Escribo
o eso intento
aunque llegue tarde
y la poesía se me esconda
en el bochorno del día

Sé que pico piedras
que trato de cavar
un abismo en mis zapatos

¿Insisto o resisto?

Me asombra el valor de la jacaranda
que florea una y otra vez
a pesar de caer y ser pisada

Admiro el amor del ciego
que canta para atravesar
la oscuridad de las miradas
en los vagones del metro

Aún estoy aprendiendo a ver
a no tropezar con la vida

Pero el tiempo es agreste
y deshace todos mis nidos

lo veo en otros pájaros
que al regresar a casa
se estrellan en ventanas invisibles
y caen patas arriba en las avenidas grises
donde una vez hubieron árboles

¿Soy persistente o un impertinente?

Te pregunto mientras borro
mi rostro mal escrito

Barro mis flores
y encuentro tus huellas

Rodeado de mí mismo
ciego de dudas
y de años acumulados
como ácaros que perviven
en las páginas de mis libros

(acepto que las palabras me han alejado del cuerpo
pero también me han acercado a mi espíritu)

Retiro la apuesta
soy demasiado frágil

Y aunque la poesía nunca llega tarde
quizá ya es tardía para este conocimiento
que ahora puedo decir «es mío»
porque lo he sentido:

Estimado lector
también se trata
de leer la vida.

Javier Tinajero R.
Para reconocerse tuvo que andar a favor de los vientos.

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