Tres palabras

Fotografía: Pep Carrio, de la serie: Cuadernos de verano, 2018


El día de hoy te prescribí tres palabras útiles para tiempos difíciles. Son todas tuyas. Tómalas con una taza de agua tibia. De preferencia hazlo despacio, una por una, al despertar, cuando el sueño aún está en vilo en el cuerpo. Primero la más grande, que no es necesariamente la que tiene más letras. Esta es la más dura, la más agresiva, la que no sabes usar porque te han enseñado toda la vida que la sumisión es de buena educación. Cuidado, esta palabra es imposible de masticar, te puede tirar los dientes, e incluso puede ahogarte con su ácido indigesto, pero no tengas miedo, ponla en medio de una hoja de papel y tritúrala con un mazo, luego vierte el polvo negro en tu mano izquierda y trágalo. ¿Sientes su poder asertivo? Enseguida saca con cuidado la segunda palabra, la más frágil de todas, la que siempre está escrita con letras pequeñas, la que es inodora pero no indolora, la que es de fácil uso y muy conveniente para situaciones vergonzosas. Ponla en la punta de tu lengua y trágala con los ojos abiertos, ¿sientes cómo se expande la memoria en algún lugar más allá de tus entrañas? Finalmente, toma la tercera palabra, hazlo con mucha precaución porque tiene un aguijón. Además le han impuesto un artículo con la intención de alejarla del pueblo y subirla a un trono. Toma un cuchillo y sin temor corta su aguijón. O si eres lo suficientemente valiente, deja que te inyecte su ponzoña. Te abrazará una claridad errante, pero no sucumbas ante esa magia, tómala de la cola y ponla en tu boca. Sentirás como la palabra aún mueve sus patas, pero no te preocupes, esa es su última resistencia. Ahora espera un poco, las tres palabras formarán una frase:

No

     olvides

                  la poesía.

Javier Tinajero R.
Para reconocerse tuvo que andar a favor de los vientos.

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