Afectos nutritivos

Terminó la niñez y caí en el mundo.
—Luis Cernuda

Con sólo dos sílabas
se escribe la noche

tejedumbre de oscuridad
y deseos luminosos

de tu cuerpo enfermo
a tientas bajo la carne

bajo la sábana horizontal
ligera como de otro tiempo:

esa respiración lunar
ese tacto despabilado

y su marea alta de sueños
de huesos derrumbados
en la vigilia de la memoria

entre el olvido que reclama su parte
como un cómplice en un atraco
y el sueño que se desvanece
en la sensación de cuando eras niño

y te recuerdas despierto de madrugada
con los cabellos enredados
las lagañas indisolubles
y los bostezos soterrados
antes de irte a la escuela
con el olor de la ropa recién planchada
y el ruido insistente de la licuadora
como el amor de tu madre
arremolinado, triturado
como las añoranzas
en un licuado extraño
de afectos nutritivos
y de nombres estúpidos:

«Chocomilk de fresa»
y una concha de pan

que amarás porque así imaginas el mar
como una masa ruidosa de cariño

y porque así son los sueños
esas ganas de futuro en el minutero
de la infancia que aún te sueña

pero también oleaje del presente
de esa persona que eres hoy
y revive lo vivido.

Javier Tinajero R.
Para reconocerse tuvo que andar a favor de los vientos.

4 Comments

  1. Agradezco tu tiempo tu desvelo.
    Por permitir que uno
    Cierre la cotidianidad
    Que nos hace la maldad de divagar

    Con tus alientos que se transcriben y
    Formas otras realidades
    Con las que la mente se ocupa en
    Revivir lo que el poeta siembra
    Para que el lector coseche.
    Gracias
    DIORVI

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