Sal

Sobre el papel
revolotea en blanco
el principio de un poema

tiempo que pasa astuto
como un colibrí sediento
o una monstruosa mosca
estrellándose en la ventana

y persisto y escribo
pero los versos se salan
en una sopa aguada

o no salen de su casa
como niños castigados
por su madre

y espero afuera (o adentro)
con mi pelota en las manos

y me hundo en mí mismo
como lo haré en ti
cuando te lleves a la boca
una cucharada de estas palabras:

hoy no hay poema
pero sí hay poesía
sal a jugar.

Javier Tinajero R.
Para reconocerse tuvo que andar a favor de los vientos.

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