Rima en el tiempo

John Caple, Silence and Twilight, 2019.


Look again at that dot. That’s here. That’s home. That’s us.
—Carl Sagan

1

¿Cuánto azar cabe en la mano del instante, en cada cabello de posibilidad, en cada bostezo de mariposa, en cada esquirla del deseo, para que nuestros pies se hayan ido encontrando por estos caminos encharcados? ¿Cuántas miradas, abrazos, despedidas, enfados, guerras, desaparecidos, epidemias, imperios, cartas y olvidos, amores perdidos, «ahorita no», salidas de emergencia, fotografías de 15 pesos, árboles de navidad, esperas de aeropuerto, maletas extraviadas, viajes inconclusos, fiebres y enjambres de recuerdos, nubes de montaña, quema de libros, tuvieron que suceder antes que nosotros creásemos esta historia, la nuestra?

2

Escribo versos, pedazos ambulantes míos, estatuas deficientes, fracasos en el pecho, pájaros imposibles, ecos sin pavimentar, caminos para ganar o engañar al tiempo, señales para ti o para mí, razones que «ya no sé», pero que me siguen inflamando los zapatos.

3

No somos más que la casualidad
del ondear de banderas inmaculadas
de miles de millones de muertos
de supernovas explotando
como ojos en hoyos negros
descubiertos por alguien en una simple
pero bella ecuación matemática

no somos más que la consecuencia
de hitos en la historia, ruinas y polvo enardecido
de reyes y personas insignificantes
dentro de un punto azul
de tinta seca en una carta
o en un pálido punto azul
fotografiado en la lejana
oscuridad del espacio

no somos más que el dulce presente derramado
de abejas extraviadas en la ciudad
de migrantes retornados
con tu rostro y el mío
cruzando el río de Heráclito
arriesgando, cambiando, o mutando,
los nombres de las cosas
como hijos de Nicanor
besándose en la higuera
de la abuela

no somos más que la danza perpetua
de un caos perfecto y mágico
como el big bang de tus orgasmos
desembocando en la sonrisa
de esa mañana
la última

no somos más que eso
en una única y rara oportunidad
de tu madre y tu padre
rimando en el tiempo
en eterno dejavú
como torbellino
danzando con la tierra.

Javier Tinajero R.
Para reconocerse tuvo que andar a favor de los vientos.

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