Sueño febril

Te soñé.

Eras el albor de una mirada
chubascos de octubre
rumores de hojas secas
y pasos descalzos.

Eras el clamor del café
la savia de mis mañanas
el mar de una carta
sol de mis palabras.

Eras la tarde anaranjada
mi sudor en la espalda
la música lejana
como de pájaros.

Eras mis caminatas
viajes incontenibles
ojos en despedida
un eco en la sombra.

Eras mi casa
el ronroneo de mis gatos
un tiempo aquilatado
el amor de la vida.

Eras este instante
una página blanca
ahora inacabada.

Javier Tinajero R.
Para reconocerse tuvo que andar a favor de los vientos.

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