De niño soñé contigo
con tus libros, con tus viajes
con el mañana sin regreso.

Siempre pensé que serías
como Ulises.
Nunca imaginé que vendrías
como un invierno sin mensaje.

¿Eras tú el asombro que llamaba casa?

De joven viví contigo
con tus nubes, con tus pájaros
con tu cara de eterno instante.

Nunca escuché tu oleaje en el espejo.
Siempre creí que seríamos jóvenes para siempre.

¿Eras tú mi voz salina derramada?

De esas casas perdí los ojos
pero aprendí hacer esquejes de mis manos
a trasplantar poemas en mis dientes.

De esos días, de mí
solo queda lo que he escrito.

De esas nubes, de ti
un olor a extrañeza incesante.

2 comentarios

  1. Muy bello poema

  2. Lucero Rodríguez

    Maravilloso poema💖gracias 🥰

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